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El precio del dólar pelea contra la tasa y la inflación

El dólar viene perdiendo contra el resto de los precios de la economía. Empresarios se quejan por la pérdida de competitividad, como quedó evidenciado en la conferencia de la Unión Industrial Argentina.

Publicado Miércoles 29 de Noviembre en Finanzas

Desde que asumió el Presidente Mauricio Macri , sacó el cepo y devaluó, el tipo de cambio real multilateral-que mide la competitividad argentina respecto de los países con los cuales comercia- retrocedió un 13%.

Quiere decir que, a precios de hoy, el dólar debería costar $20,35 para ubicarse en el nivel real que tenía tras la devaluación.

En este marco, el ministro Dujovne no se sintió sorprendido al escuchar que en la reciente conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, una de las principales preocupaciones de los empresarios es, una vez más, el tipo de cambio.

Ya se hacen cálculos que pronostican que, en 2018, la inflación le volverá a ganar a la de devaluación.

En otras palabras, que la Argentina (y los productos que fabrica) se encarecerá en dólares.

La política contenta, la economía preocupada

El atraso cambiario ya se ha convertido en una de las debilidades de la administración macrista.

La recuperación de la economía:

este problema, por ahora, no ocupa un lugar central entre los principales títulos de los medios de comunicación. Sin embargo, el gremio de los economistas advierte que se ha ido agravando.

Cada vez son más los que se animan a hablar explícitamente sobre cuán cara es la Argentina en términos de dólar.

Uno de ellos es el influyente Juan Carlos de Pablo, para quien la continua baja del billete verde es el "síntoma de un problema serio que tenemos los argentinos". Señala que esto queda evidenciado ya que "cenar en Nueva York sale igual que en Buenos Aires".

El ex ministro José Luis Machinea se anima a ponerle cifras al asunto: en entrevista sostiene que el precio ideal debería rondar los $20.

Lo que ocurre hoy con una cotización anestesiada encierra una típica contradicción de intereses:

- desde el punto de vista político es ideal, ya que el tipo de cambio no forma parte de la agenda de los medios.

Cuando esto sucede, la vida cotidiana se tiñe de verde, mete ruido en la economía y salpica el orden político.

Ni siquiera Mauricio Macri, uno de los políticos preferidos de los mercados, se resistió a intervenir cuando el precio del billete saltó más allá de su conveniencia.

Pasó dos veces: al comienzo de su gestión -que rozó los $16- y en julio último, cuando pasó los $18 e iba por más.

En ambos casos, le envió un claro mensaje a Federico Sturzenegger: que salga a bajar la cotización vendiendo reservas, para así calmar a los inversores.

Pero mientras la política respira al tener un frente menos de nerviosismo social, la economía ve en la quietud del dólar un problema que se va agravando.

Sobre todo, si convive con una inflación que se resiste a bajar más rápido de lo previsto.

Así las cosas, la combinación de un billete verde amesetado con un índice de precios corriendo por encima es una clara invitación a la dolarización de las carteras de inversión, sobre todo por parte de pequeños ahorristas.

Al analizar la historia económica de las últimas décadas, un contexto como el actual se transforma en un presagio de la tormenta que está por venir.

Entonces, los argentinos hacen lo que saben hacer: comprar todas las divisas que pueden.

Nadie sabe cuándo sobrevendrá la nueva corrección del tipo de cambio, o si la misma será gradual o tipo shock.

Mientras tanto, se da la peor combinación:

- Dolarización récord: totaliza la friolera de u$s14.000 millones sólo de enero a octubre

- Gastos en el exterior: los argentinos "quemaron"u$s8.300 millones en ese período

- Déficit comercial: las importaciones superarán a las exportaciones por u$s8.000 millones este año

Semejante salida de divisas es compensada por dos vías: las ventas de soja al mundo y el endeudamiento.

En otras palabras, se trata de dólares que se gastan aquí y ahora pero que engordan la factura que habrá que pagar a futuro.

Completan este panorama, cuanto menos incierto, los "capitales golondrina", que ingresan al país atraídos por las elevadas tasas de interés que ofrece Federico Sturzenegger.

Nueve de cada diez dólares que llegan son volcados a instrumentos financieros, concretamente a la "bicicleta".

La devaluación no está en el menú

La conclusión de los ejecutivos de negocios es que el país se enfrenta nuevamente -y pese a la devaluación de diciembre de 2015- al atraso del tipo de cambio.

Fuente: Ámbito Financiero

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